UNA PEQUEÑA VISITA GUIADA

Llevaba tiempo sin actualizar esta web. Seguramente demasiado. Durante estos meses de confinamiento he estado dedicado a otras cosas, me temo. No es que mi vida haya cambiado mucho, en un aspecto puramente físico. La mayor diferencia ha sido trabajar desde casa por las mañanas en lugar de ir a Oviedo y sustituir el encuentro semanal con mis amigos friquis en el café Trisquel por un encuentro virtual por video chat. Por lo demás, mi rutina diaria no ha variado gran cosa: mañanas de trabajo como programador, tardes dedicadas a escribir, revisar, traducir, preparar algún libro para su publicación… y por supuesto, ver luego algún episodio de alguna serie antes de lanzarse sobre la piltra.

En lo psicológico, sin embargo, el cambio ha sido bastante grande. Para empezar, soy incapaz de escribir nada nuevo, en lo que a ficción se refiere. Con el primer volumen de El hueco al final del mundo recién publicado, el segundo en manos de mis lectores betas y el tercero esperando diversas revisiones pero en un estado bastante avanzado, había esperado rematar la primera versión del cuarto y último en unas semanas. Me faltaban poco más de 20.000 palabras (unas cien páginas), lo que en un momento en que estuviese en buena forma creativa me supondría como mucho quince días de trabajo.

Pero nada, el cuarto volumen sigue donde lo dejé hace unos meses, con la crisis resuelta (o quizá no) y los diferentes cabos sueltos en proceso de ir cerrándose. Dicho de otro modo, estoy en El retorno del Rey volviendo a la Comarca, a ver qué me encuentro en ella.

Y así me he quedado durante estos meses. He podido revisar, eso sin ningún problema: modificar una escena o un diálogo, añadir alguna secuencia intermedia que faltaba para que el libro fluyese de forma correcta, aplicar algunas de las sugerencias que mi han hecho durante estos meses algunos de mis betas… Todo eso no me ha costado ningún trabajo.

En realidad, al contrario. Una de las cosas que he descubierto al llegar a la edad madura (algunos dirán «provecta» y quién sabe si tendrán razón) es que, curiosamente, revisar mola. Me gusta. Me lo paso bien. Lo que cuando era joven me producía urticaria (y así salieron algunas de mis novelas, que habrían mejorado mucho con alguna revisión más), ahora lo disfruto casi tanto como la propia escritura. Curioso.

Así que las revisiones, sin problemas. Pero hacer avanzar más la historia, ni de coña. Sé lo que tengo que contar. Al fin y al cabo, el relato está casi cerrado. Pero no consigo encontrar un modo interesante de contarlo. Interesante para el lector, por supuesto, pero sobre todo interesante para mí como autor.

No me preocupa demasiado. Antes o después daré con ello y remataré la novela.

Mientras tanto he hecho otras cosillas. Una de ellas ha sido la reordenación de mi espacio de trabajo, que ha consistido básicamente en cambiar de sitio los libros y comics de mi biblioteca, más que nada porque una redistribución en serio que implicase cambiar de lugar la mesa de trabajo y las estanterías ya sería meterse en otros tejemanejes que no me apetecen demasiado.

Es algo que me da por hacer cada cierto tiempo, como si estuviese, en cierto modo, en busca de la ordenación definitiva que dejase mi biblioteca en un estado de perfección absoluta que hiciese innecesario volver a tocarla.

Una tontería, claro, porque aunque lo consiguiera, en el momento mismo en que comprase un nuevo libro o un tebeo, esa perfección quedaría totalmente desbaratada.

Eso no me impide andar cambiando de sitio las cosas cada cierto tiempo.

A veces, como en este caso, tomo fotos de cómo ha quedado la cosa.

Y de eso va esta entrada, básicamente. Una pequeña visita guiada a la habitación de mi casa donde paso gran parte del día, donde trabajo y donde están mis libros y comics. (Los DVD y Blu-ray están en otra habitación, por si alguien se lo pregunta.)

Para situarnos espacialmente, vamos con un pequeño plano hecho de prisa y corriendo de cómo es la habitación y cómo está distribuida. Como le decía a menudo Doc a Marty MacFly: «perdonad que no lo haya hecho a escala.»

En la parte inferior hay un hueco que corresponde a una puerta-ventana que da a un pequeño corredor cerrado que comunica con el salón y que las gatas usan a menudo, entre otras cosas porque es donde tienen su castillo.

Junto a esa puerta-ventana y la izquierda de la imagen está mi mesa de trabajo, en forma de L. En la parte paralela a la pared está la impresora/escáner, papel de impresora y varias carpetas. En la parte perpendicular, el ordenador, diversos papeles, varios discos duros externos… lo normal.

En esa pared de la izquierda hay cuatro estanterías de Ikea, aunque al dibujar el plano de memoria, esta me ha traicionado y solo se ven tres. Dos de ellas más anchas (de unos 75 cms, creo recordar) y las otras más estrechas, de unos 40. Están intercaladas: ancha-estrecha-ancha-estrecha.

Al fondo está la puerta de la habitación. En la pared al lado de esta hay dos estanterías, hechas por encargo de unos 70 cms cada una).

En la pared perpendicular a esta hay otras cinco estanterías, también hechas de encargo. Cuatro de ellas son de 80 cms, y la última, la que está más cerca de la puerta-ventana, de 95 cms.

Una ves situados, empecemos con la visita:

Aquí puede ver perfectamente la mesa en L y la puerta-ventana que hay tras ella. Si giramos un poco, vemos la mesa desde otro ángulo y asoman las primeras estanterías:

Una panorámica más amplia permite ver las tres estanterías de la pared de la izquierda, así como la puerta y el pasillo que hay más allá:

Si alguien se pregunta si en el pasillo hay también estanterías, la respuesta es que sí. Básicamente se trata del «almacén» de Sportula. Pero eso mejor lo dejamos para otro día.

Veamos las estanterías de la pared de la izquierda, empezando por las más cercanas a la mesa:

No voy a comentar en detalle lo que se apila arriba del todo: son cosas que no suelo leer a menudo, como los tomos de Superlópez, los Titanes de Wolfman Pérez y varias cosillas más. Vamos al contenido de la estantería en sí, empezando por la que se ve a la derecha de la imagen:

En el estante superior, Dune, con varias precuelas y postcuelas… perdón, secuelas. Además de diversas ediciones de la primera novela, tanto en inglés como en castellano.

En el segundo estante, además de seguir con Frank Herbert (terminamos la sección de Dune y empezamos con sus otras novelas) está Philip K. Dick, que sigue un poco en el tercer estante, donde tenemos también a Fredric Brown, la saga de Pern de Anne McCaffrey, y la saga de Pórtico y otras cosas de Frederick Pohl.

En el cuarto estante tenemos a Michael Crichton, la saga de lord Valentine de Silverberg y, por supuesto, el Miles Vorkosigan de Lois McMaster Bujold. También tenemos a Alfred Bester en un hueco que me venía al pelo para sus libros justo tras Bujold.

El siguiente estante está dedicado por completo a doña Agatha Christie. La mayoría son tomos que contienen tres novelas cada uno de una colección de quiosco de Orbis bastante popular en su momento.

El inferior hay diversos comics y, en general, libros de gran tamaño que no cabrían en otra parte.

A su izquierda vemos una de las estanterías de 40 cms:

En los cuatro primeros estantes están mis libros de Stephen King, empezando por la Torre Oscura completa, en inglés.

Bajo ellos vemos el omnibus de Terramar de Ursula K. LegGuin en inglés y las novelas individuales en castellano, acompañadas de los dos tomos de Fafhrd y el Ratonero Gris de Fritz Leiber y los tres de Lyonesse de Jack Vance.

En el inferior, Astérix. Parte en el nuevo formato la Gran Colección y el resto en el antiguo, más pequeño. La idea es ir sustituyendo los antiguos por los nuevos, a medida que vayan saliendo.

Vamos con las dos siguientes estanterías:

En la primera a la izquierda los cuatro primeros estantes están dedicados a Isaac Asimov, empezando por las saga Robots/Fundaciones, siguiendo con el resto de su cifi, luego el policiaco, los ensayos, diversas antologías que compiló (como la de los Premios Hugo), sus libros autobiográficos… vamos, todo lo que he podido ir pillando, incluidas distintas ediciones de algunos libros. Hay material en inglés (sus autobiografías y sus guías de Shakespeare y de la Biblia, por ejemplo) pero la mayor parte está en castellano.

En el quinto estante termina Asimov y están las obra de Arthur C. Clarke. Es un poco mala baba ponerlo ahí, pero el hueco me encajaba demasiado bien.

En el último estante hay diversas novelas históricas, desde la saga oriental de James Clavell, a las novelas de Robert Graves, pasando por Lo que el viento se llevó y alguna cosilla más.

En la estantería del extremo izquierdo , que nuevo es de 40 cms, en el estante superior están todos los volúmenes de las antologías Artifex y Paura, además de un par de libritos que compré hace años que reproducían todas las portadas de Superman y Action Comics desde el inicio hasta mediados de los ochenta.

Bajo ellos, mis viejos tebeos de Vértice, varios Novaros (casi todos de Superman) y unos cuantos Pocket de Ases de Bruguera.

En los siguientes estantes hay diversas Bibliotecas Marvel: Viuda Negra, Pantera Negra, Daredevil, Iron Man, Thor y Hulk. En el último termina Hulk y comienzan los tomos de la Limited Edition de Panini que recopilan el Sang-Chi.

Y en el inferior termina Sang-chi y hay material de Star Wars: los tomos de Planeta que recopilaban la serie original de Marvel, el álbum de cromos original de 1977, varios tebeos de Bruguera…

Cambiamos de pared y esto es lo que vemos a la derecha de la puerta:

Sí, hay un gato. Una gata, concretamente. Rangiku, que no hay manera de sacarle una foto cuando quiero pero que se mete en todas las demás. También hay un Winchester 73 apoyado contra la estantería, en efecto.

Como antes, no comento en detalle lo que se apila sobre las estanterías. En su mayor parte son libros de ensayo que consulto muy pocas veces.

Empezando por la estantería a la izquierda de la puerta, los tres primeros estantes contienen la fantasía que no se ha ido a secciones más específicas, ordenada alfabéticamente por autor.

Bajo ella, las novelas de Tarzán.

Y bajo estas, por un lado las antologías de cifi de Bruguera compiladas por Carlo Frabetii a partir de material de F & SF, y por el otro las antologías de Caralt, además de las recopilaciones de los premios Nebula, me parece recordar.

En el siguiente estante hay varias antologías más, unas pocas novelas de la Saga de los Aznar (de la edición de Editorial Valenciana) y unas ediciones americanas de bolsillo (de Ballantine) de material de Tolkien.

En el siguiente estante de nuevo hay una colección miscelánea de diversas cosas que confieso que ahora mismo me da pereza comprobar qué son.

Y en el último, casi vacío, vemos otra edición de Lo que el viento se llevó, que no sé muy bien qué hace ahí.

En la estantería que hay a la izquierda de esta, en el estante superior vemos material de Conan, tanto los nuevos omnibuses de Panini, como varios antiguos Super Conan de Planeta e incluso algún tebeo de Vértice que otro.

Bajo Conan, los Cuatro Fantásticos, parte en inglés y parte en español. La serie está completa, aunque en diversos formatos, desde el inicio hasta la marcha de John Byrne. Aparte de eso, tengo la etapa de Simonson y la de Pacheco y Marín.

Bajo la Familia de Marvel, los Héroes Más poderosos de la Tierra, los Vengadores, que ocupan un estante completo y algo más, para ser sustituidos, lógicamente, por el Capitán América.

Bajo el Capi, varios tomos en inglés de Thor, el Thor completo de Simonson en español, la colección de Novelas Gráficas Marvel de Fórum, la colección de Series Limitadas de Fórum, Tierra X, la Hulka original, la de Byrne…

Y en el estante inferior, varios tebeos en gran formato que no cabrían en otro sitio: la edición absolute de Crisis en Tierras Infinitas y de Watchmen, por ejemplo, o el Superman vs. Mohammed Ali.

Llegamos a la zona Superman: los cinco primeros estantes de la estantería de la izquierda están dedicados al Hombre de Acero. Hay material en inglés y en español y cosas de todas las épocas de Superman en el cómic. Hay unos cuantos tebeos de Novaro, como no podía ser menos, y alguno de Bruguera, incluso.

Y en el último estante, los X-Men.

La estantería a la izquierda de esta la comento en la siguiente foto, que se ve mejor:

A la izquierda, en el estante superior, Spiderman, nuestro amistoso vecino.

Bajo el Trepamuros, Tolkien: toda la Tierra Media en inglés, un par de libros de consulta, sus cartas, y como homenaje a la nostalgia, las primeras ediciones de Minotauro de El señor de los anillos, que fue donde lo leí por primera vez.

Bajo Tolkien, por un lado tenemos a Howard, empezando por Conan y siguiendo por todo lo demás. Tras Howard, empieza Mundodisco, que se prolonga durante buena parte del estante siguiente, hasta que llegamos a Harry Potter.

En los dos estantes siguientes (algo que se mantendrá en estanterías posteriores) los libros de cifi que no se han colocado en secciones más específicas, ordenados alfabéticamente por autor.

Y en el estante inferior, el Jason Borne de Ludlum, el Hannibal Lecter de Harris y el Jack Ryan de Clancy.

Nos movemos a la siguiente estantería a la izquierda, donde vemos que sigue Spiderman en el estante superior (concretamente la etapa de Straczynski y el Ultimate), además de diversos tebeos de Marvel, tanto en inglés como en español.

Bajo este estante nos encontramos con Sherlock Holmes, empezando por la versión anotada en inglés en tres tochos de narices. Luego, si no me falla la memoria, hay volumen con una edición en inglés facsímil de la de Strand Magazine y las dos ediciones en español que tengo: la de Cátedra en un solo volumen ordenado según la cronología interna del personaje y la de Valdemar de los libros originales. Luego siguen diversos estudios y unos cuantos pastiches.

Holmes termina en el siguiente estante, donde tenemos a Raymond Chandler, a Dashell Hammet y al padre Brown de Chesterton.

Bajo ellos, Bond, James Bond, y las novelas de espías de Le Carré, empezando por el ciclo de Smiley y luego todas las demás.

Los dos siguientes, continúa el cifi ordenada por autor.

Y en el último, material misceláneo: más novela negra (Elroy anda por ahí, me parece), algunas novelas de Superman…

A la izquierda, en una nueva estantería, vemos diverso material de Marvel y de otros en el estante superior, empezando los Thunderbolts seguidos de casi todo el Thanos de Starlin, el Dreadstar, también de este, varios Daredevil de Miller, el Ragnarok de Simonson y un par de tomos de Elric de Melniboné.

Bajo este estante, mi obra completa, que se prolonga durante casi tres estanterías entre ediciones originales de mis linos, reediciones, ediciones en otros idiomas, antologías en las que he participado…

En el último estante están los libros de Felicidad, una vez terminados los míos.

Finalmente en los dos estantes siguientes continúa y termina la cifi ordenada por autor, y el inferior está vacío salvo por varios libros que algún día le regalaré a mi amiga Natalia Cervera.

Y terminamos.

A la izquierda de la imagen se ve un trozo de la estantería anterior. En la que hay a su izquierda, podemos ver lo siguiente:

En el estante superior hay diverso material de DC: mucha recopilación de «las mejores historias jamás contadas», la serie de Zinco Clásicos DC, el Cuarto Mundo completo de Kirby, el Cuarto Mundo completo de Byrne y el Orion de Simonson; un tomo con los crossovers Marvel-DC, otro con la etapa de Dr. Fate de los 90, otra con la de Capitán Atom de la misma época y finalmente la serie completa del Predicador.

Y sí, unos cuantos Green Lanterns que vigilan que nadie se lleve nada.

Bajo este estante, seguimos con DC. Podríamos llamarlo el estante Moore/Gaiman y derivados. Empezamos por La Cosa del Pantano de Moore, en español y en inglés, Watchmen, La Liga de los Caballeros Extraordinarios, V de Vendetta, From Hell, Miracleman… donde aprovecho para hacer la transición a Gaiman, dado que el último tomo es suyo.

Y ahí viene Sandman, por supuesto, un par de tomos más con las historias cortas de Gaiman para DC y, finalmente, Lucifer, que no es de Gaiman, pero mola como si lo fuese… o incluso más.

Bajo ellos el estante JLA, en cierto modo. Empezamos por los tomos que recogen todos los crossovers clásicos JLA/JSA, seguidos de Crisis en Tierras Infinitas y luego unas cuantas crisis más. A continuación diversos tomos recopilatorios de material de la JLA, de diversas épocas. Y bueno, sí, al fondo se ve un Shazam! que no cabía en otra parte.

Bajo la JLA, la JSA, los superhéroes viejunos, acompañados de Flash en diversas etapas, de la Wonder Woman de George Pérez y de un par de tomos más con alguna miniserie.

Más abajo, tochazos diversos de Marvel y unos cuantos tomos de Supergirl, desde etapas antiguas hasta la etapa completa de Peter David.

Y en estante inferior, medio tapado, vemos asomar la edición remasterizada del Capitán Trueno. El resto del estante, si no recuerdo mal está ocupado por el Liberty Meadows de Frank Cho, varios tebeos en formato grande que no cabían en otro sitio y un par de series de DC (52 y Cuenta atrás a Crisis Final, me parece recordar) que no tenía dónde poner.

Pues eso ha sido todo. Espero que pos haya resultado un poco entretenido.

Y madre mía, cómo me he enrollado.

Venga, lo dejo.

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